Esta es la sentencia generalizada que se tiene en medios jurídicos tan independientes como solventes, Después de el conocimiento pormenorizado de la Resolución del Supremo. No hay que explicar que los condenados llevan ya dos años en la cárcel, que la concesión de posibles beneficios penitenciarios depende de la Administración de Justicia catalana, y que hay anteriores de de qué forma entiende ésta la aplicación del 3er grado. Véase si no la ocación de Oriol Pujol que tiene la cárcel Solo como dormitorio pagado por el Estado, y que no ha sido afectado en absoluto por la negativa del magistrado de Vigilancia Penitenciaria que, en coincidencia con el fiscal, adujo que no había motivos para conceder el 3er grado al estafador. “¡Ah!- dijeron- ¿qué no desean el 3er grado?; vale, nos acogemos a otro artículo del Reglamento Penitenciario y le sacamos del trullo”. puesto que bien: esto es lo que se teme con los sediciosos -ya no hay por qué llamarles presuntos- de octubre de 2017.

Una corriente de impunidad, a lo mejor excesiva, está recorriendo ahora mismo las opiniones de múltiples juristas que esperaban otra cosa de la expresión detallada del Supremo. Lo mejor que puede decirse de ella es que iguala las penas de cárcel a las de inhabilitación, con lo que Junqueras y su cuadrilla de facciosos no podrán ocupar cargo alguno en mucho tiempo. Ahora bien: ¿qué importa al movimiento rebelde tal limitación? puesto que una higa. hace algunos días, un componente muy efectivo (lo digo por su extremada violencia) de los CDR, Comités de Defensa de la República, se adelantaba a la sentencia del Supremo y amenazaba Así: “Si el Estado condena a nuestros líderes, su sangre, como la de los cristianos, forjará nuevos mártires”. Con dos. Y en eso están. En eso, y obligar al Rey a que se entreviste con el jefe actual de los sediciosos. ¿Habrase visto mayor desvergüenza?

Habrá que constatar ahora que Resolución toma el Parlamento regional en el Pleno citado para esta semana. ¿realizará una nueva declaración de independencia? aunque muchas opiniones catalanas mantienen que en esta ocasión no se atreverán a cometer tamaño desmán, visto, por servirnos de un ejemplo, que le ha acontecido a Forcadell, la 1er magistrado títere que promocionó aquella moción, no hay que tenerlas todas y cada una y cada una consigo. Puede suceder de todo en ese desafío a 1era sangre que han desatado los independentistas. Esta ya es una guerra, aunque Por fortuna aún sin damnificados, y quien llama a la guerra, no tiene presente sus consecuencias.

Por lo demás, los analistas más juiciosos de la política española, incluidos juristas de todo jaez, están afirmando ahora mismo que, Después de la sentencia de Marchena y de sus colegas magistrados, anida una muy preocupante realidad política: “Este -me comentan- es el 2do pago de la cuenta que tiene pendiente Sánchez con los independentistas que le votaron en la moción de confianza”. Siguen: “El 1er pago fue el de Navarra cumplido a rajatabla con el PNV y con Bildu; ahora tocaba Cataluña”. De repente, el extraordinario juicio que se hacía hasta el instante de Marchena, se ha tornado en una crítica indisimulable. Asimismo me comentan; “Se ha plegado o bien, ¿es que no quiere ser 1er magistrado del Tribunal Supremo? ¿o bien es que no sabe que para ello Precisa el respaldo del PSOE”.

No se responda a estas proposiciones sosteniendo que Marchena Solo ha sido una víctima de su pasión por la unanimidad; no, lo cierto es que su sentencia, la de todos y cada uno de los magistrados, no contiene un solo párrafo que advierta acerca de la indecencia que sería ofrecer el 3er grado inmediatamente a los ahora condenados. Sánchez ha presionado indignamente como es él y ha conseguido una victoria, de ahí que ahora se muestra ufano diciendo que no hay que hablar de indultos, por el hecho de que, ¿para qué indultos que son muy incómodos para el Gobierno, si los condenados se encontrarán pronto en el carrer?

El Supremo ha abaratado, eso es inequívoco, el comportamiento de unos individuos que, desde el Estado mismo, que no otra cosa es la Generalitat, se han alzado contra el propio Estado. Eso ningún artículo del Código Penal podía preverlo. España ha parido un ratón y los golpistas se han mofado de nosotros.

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