El diestro José Antonio «Morante de la Puebla» esculpió este sábado  en Gijón una auténtica obra de arte a su 2do toro, al que cortó las dos orejas, y salió a hombros al lado de Julián López «El Juli», al que regalaron otras dos del quinto, en una tarde en la que Pablo Aguado se cerró la Puerta Grande con la espada.

Ese cuarto toro, 2do del lote de Morante, fue el más atacado de kilos de todo el envío, algo que hizo que le costara desplazarse. Un toro por el que absolutamente nadie apostaba, más aún por los extraños que hizo en el capote.

Y en el instante todo el planeta pensaba que se lo iba a quitar rápido del medio, la banda se arrancó con el «Concierto de Aranjuez» y las musas no tardaron en aparecer a fin de que Morante se adentrara de lleno en la espléndida atmosfera creada y se abandonase por completo para hechizar a los tendidos con el embrujo de su torero, en lo que fue la faena más mágica de toda la feria.

Hubo muletazos soberbios acerca de las dos manos, de esos del vello de punta por el tremendo regusto y exquisita pureza que exhibió el de La Puebla del Río, que muy quizá firmó una de sus mejores faena de la época.

La gente, completamente rota ante la obra que estaba esculpiendo Morante, más aún en el instante agarró una enorme estocada arriba que hizo rodar al de José Vázquez sin puntilla. Dos orejas sin discusión.

ya Ya antes se las vio con un 1er toro más bajito y bien hecho, que de salida se volvía acerca de las manos impidiendo al sevillano estirarse con el percal. Eso sí, una media ya Ya antes de cambiar el tercio fue sublime. Como Además lo fueron los ayudados por bajo con los que comenzó faena a un toro de escasa raza y muy medido fondo.

más tarde las tandas, obligatoriamente cortas, No obstante, tuvieron ángel por el encaje, la suavidad y el gusto que imprimió a cada muletazo, especialmente las dos tandas finales por naturales. Perdió premio por culpa de la espada.

El otro triunfador de la tarde, No obstante en un tono infinitamente inferior, fue El Juli, que aprovechó la insensatez que había desatado Morante para cortarle las dos orejas al quinto por una faena «estajanovista», o bien lo que es lo mismo, de muchos muletazos y muy poco poso, tanto que hasta la banda no arrancó hasta muy adentrada la faena, rubricada, eso sí, de una buena estocada.

ya Ya antes, en su primero, un toro que tuvo calidad, No obstante condicionado por sus muy justas fuerzas, sí anduvo bien Julián, muy templado y disfrutando en la cara de su oponente con un toreo sosegado, relajado, y Además, aun, sentido. Culminó la faena con autoridad en la distancia corta ya Ya antes de atascarse con los aceros.

Aguado centró rápido la atención de los hinchas con la larga cambiada con la que había recibido a su primero, al que toreó más tarde por verónicas abrochadas con una media de rodillas. Un galleo por chicuelinas tuvo Además su encanto, como la media «achenelada» con la que cerró su intervención capotera.

Lástima que más tarde no hubiese continuidad, puesto que la faena, salpicada de preciosos fogonazos, No obstante, no rompió por la condición del animal, un punto tardo y echando la cara arriba al final de sus abruptos viajes. En el 1er envite con la espada se llevó por delante a Aguado, que, A su vez del tremendo palizón, pasó más tarde las de Caín para quitárselo del medio.

Al sexto le cuajo Aguado un faena cima. Entregadísimo el torero -mandó callar a la banda- el «sopló» muletazos por los dos pitones que fueron auténticos carteles de toros. Esa forma de componer, de abandonarse, de interpretar el toreo en su más grandilocuente acepción del término finalizó por rendir a la afición gijonesa.

Y es que fue una faena para paladearla, de tremenda pureza, abrochada con unos naturales de ante y a pies juntos de excelsa torería y unos doblones por bajo Además muy a modo. debía la Puerta Grande abierta de par en par, No obstante él solito se la cerró con su mala espada.

FICHA DEL FESTEJO.- Toros de José Vázquez, de desiguales hechuras.

Morante de la Puebla, de grana y oro: pinchazo y estocada caída (ovación); gran estocada (dos orejas).

Julian López «El Juli», de nazareno y oro: pinchazo, prácticamente entera baja y trasera, y descabello (ovación Después de aviso); estocada (dos orejas con ciertas reclamos).

Pablo Aguado, de ciruela y oro: pinchazo, otro hondo y dos descabellos (ovación Después de aviso); tres pinchazos y prácticamente entera tendida y desprendida (gran ovación Después de aviso).

La plaza registró tres cuartos de entrada (unos 7.000 espectadores) en tarde espléndida

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here