Elton John se ha despedido para siempre y en toda circunstancia y en todo momento y en toda circunstancia de los escenarios en España Después de el concierto ofrecido en la noche del miércoles en el WiZink Center de la capital española que, abarrotado, acogió un emocionante y bastante rockero concierto en el que se dio un repaso a medio siglo de himnos de la leyenda británica.

Este ‘Farewell Yellow Brick Road World Tour’ con el que Elton John asegura estar de retirada debía una única para en España, la de esta noche en la capital española. Es una vira que pronto cumplirá el año y aún le deberá atareado hasta diciembre de 2020, nada menos.

El repertorio de la velada ha sido el frecuente y se ha centrado primordialmente en los prolíficos y De la misma forma inspirados años setenta, arrancando con ‘Bennie and the Jets’, ovación en pie y el maestro de ceremonias aporreando el piano (con dedos para nada de pianista), cantando bien (un tanto gritón, como es costumbre, No obstante es que prosigue pudiendo) y levantándose reiteradamente para reclamar más y más aplausos. Y la banda bien limpia y enérgica en ‘I guess that’s way they call it the blues’ y todo lo que viene acto seguido.

Vitoreados fueron clásicos tan identificables como ‘Tiny dancer’ -con toda su grandilocuencia rock californiana-‘, ‘Rocket man’ -momentazo destacado con eclosión galáctica final’-, y los baladones ‘Sorry seems to be the hardest word’ y ‘Someone saved my life tonight’. Para entonces, el público ya ha aprendido la activa de levantarse y aullar entre canción y canción, en un curioso ritual que va progresivamente a más.

Con ‘Levon’ aprietan el acelerador en una suerte de jam session en la que se lucen todos, con el guitarrista John Jorgenson marcándose un solo hard rock con una guitarra de doble mástil en la mejor tradición del género. Y Ray Cooper dirige desde la percusión una suerte de batucada explosiva de purito júbilo con todo el pabellón bailando en pie. Obviando el nimio dato de que solo estamos a miércoles y queda semana por escribir.

De un extremo a otro con la congoja solo al piano de ‘Candle in the wind’, con imágenes en las pantallas de Marilyn Monroe, a quien originalmente estaba dedicada allá por 1973. Y se concatenan los diez minutos de ‘Funeral for a friend/Love lies bleeding’ con un ímpetu evidiablemente ajeno a la edad.

‘Daniel’, ‘Believe’ -de 1995 y la canción más adolescente del repertorio-, ‘Sad songs’ y ‘Don’t let the sun go down on me’ -con gritos de «Elton Elton» acompañados al piano y sucesión de agradecimientos al público de España y a los músicos- conducen decididamente al camino aún más vivaracho con ‘The bitch is back’ -y el público ya pasando de los asientos, empotrado contra el escenario-, el hit ochentero bailón ‘I’m still standing’ y la desafiante a la par que festiva ‘Saturday night’s alright for fighting’, que pone al gentío bien arriba y con ganas de mucho más glam. Y de más riña a guitarrazos y más confeti.

Éxitos millonarios

Con más de 300 millones de discos vendidos, éxitos son precisamente lo que le sobra a Elton John, quien Después de más de dos horas de concierto -compensando baladas con pasajes de rock controlado para un público variopinto No obstante entrado en años- ha dejado para los bises la celebérrima y reverencialmente disfrutada ‘Your song’, su 1er gran éxito de 1970, prácticamente punto y final para una velada que sobrepasa las dos horas y media. Cantada en albornoz, por cierto.

Como es natural, la voz y el piano del intérprete inglés han sido los protagonistas primordiales del concierto, aunque arropados por su tremendamente solvente y famosa banda de seis músicos -John Jorgenson, Ray Cooper, Kim Bullard, John Mahon, Matt Bissonette y Nigel Olsson; bajo, guitarra, batería y dos percusionistas- que sabe perfectamente en el instante ascender o bien bajar una marcha Conforme corresponda. aunque huelga decir que En general agradan de llevar el motor peligrosamente revolucionado.

Para rematar la faena, despedida terminante con ‘Goodbye yellow brick road’, canción que da título a su exitoso séptimo obra, editado en 1973, del que suenan hasta seis cortes y considerado por muchos como su obra cima, de la que llegó a vender más de treinta millones de copias. No en vano, da título De la misma forma a este adiós escalonado por todo el planeta.

Ah, aquellos locos setenta ya tan lejanos, No obstante cada noche de esta vira pertinentemente recordados. Un planeta que no es, No obstante que pareciese que sí cada noche que Elton se sienta al piano.

Icono, activista contra el sida y celebridad de nuestro tiempo, puede que diga adiós a la que ha sido su vida noche Después de noche a sus 72 años, No obstante la compilación de canciones que nos deja le mantendran siempre y en toda circunstancia y en todo momento y en toda circunstancia ahí. tal como si el tiempo no hubiese pasado… Y justo de ahí surge la euforia que se impone a la nostalgia.

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