Después de muchas tardes rozándola, el diestro murciano Paco Ureña consiguió al fin salir este sábado a hombros por la Puerta Grande de Las Ventas, empujado por una afición que le mostró su aliento en todo instante y le ayudó a remontar una posible lesión de costillas padecida en el primero de su lote.

Después de muchos años de actuaciones sufridas y dejando muestras de la fibra de su toreo, el de Lorca pudo llevarse una alegría en la plaza de la capital española, aun A pesar de esa posible fractura cuyo dolor no debió experimentar Entre tanto era sacado por una multitud enardecida cara la calle de Alcalá En el momento en que le cortó las dos orejas al sexto de la tarde.

Un sexto toro de Victoriano del Río que, realmente, debió salir en quinto lugar a la arena, No obstante el turno se corrió a fin de que Ureña pudiera ser atendido en la enfermería Después de que su primero, en una fea voltereta, le golpeara secamente en un costado.

Aun De esta manera, permaneció en la arena lo suficiente no solo para estoquear al astado Sino más bien más bien para cuajarle aun Después de el percance los mejores muletazos de la faena, un puñado de naturales que, No obstante sin ligazón, llegaron con intensidad a un público.

Un pinchazo ya Ya antes de la estocada impidió que se le concediera ya una oreja de ese primero del lote, que fue noble y claro, como hubiese querido una afición entregada de antemano con el murciano, como se vio en la vuelta al ruedo que dio ya Ya antes de ponerse en manos de los doctores y en la ovación que le tributaron en el instante salió de nuevo al ruedo.

No obstante la suerte compensó su sacrificio con el mejor toro de la corrida, un ejemplar fino y con más calma que alguno de sus hermanos, que embistió con suavidad a los templados lances a pies juntos con que lo saludó Ureña, idéntico que Asimismo cuajó a la verónica al anterior.

Que la faena y la plaza estallaran del todo era solo cuestión de tiempo, el que transcurrió en las suertes de varas y de banderillas, hasta el instante en que Ureña abrió el trasteo con cuatro estatuarios y Múltiples remates por bajo que hicieron rugir a los tendidos.

Y rompió entonces Asimismo a embestir el toro, con entrega y claridad, a fin de que su matador le ligara las tres series de muletazos que basaron su logro, con ciertos altibajos y desajustes mínimos, No obstante con una intensidad superior, acerca de todo con la mano izquierda, con la que cuajó tres naturales descomunales.

La plaza llegó ya el punto de ebullición, con más de veintemil personas empujando la espada del murciano, que entró a la 1era No obstante sin un pronto efecto, solo que a absolutamente nadie le importó aguardar para pedir esas dos orejas que, por fin, le abrían a Ureña el portón de la gloria madrileña. Como una compesación a todo lo sufrido.

En cambio, no hubo tanto aliento para los toreros, ni tampoco motivo a fin de que lo hubiese, a lo largo de la lidia de los otros cuatro toros: dos más que manejables con los que trapaceó un espeso, errático y destemplado Sebastián Castella y los otros dos de un desdibujado y Asimismo impreciso Roca Rey, que no aplicó en ningún instante los criterios adecuados a dos ejemplares justos de raza No obstante con visibles opciones de logro.

FICHA DEL FESTEJO:

Seis toros de Victoriano del Río, muy con seriedad armados No obstante de desigual presencia y cuajo.

Sebastián Castella, de negro y oro: pinchazo, estocada trasera desprendida y descabello (silencio Después de aviso); media estocada baja (silencio).

Paco Ureña, de carmesí y oro: pinchazo y estocada delantera perpendicular (vuelta al ruedo Después de petición de oreja); estocada trasera perpendicular (dos orejas Después de aviso). Salió a hombros por la Puerta Grande.

Roca Rey, de negro y oro: pinchazo y bajonazo (silencio Después de aviso); dos pinchazos y estocada (silencio).

Corrida de la Cultura, fuera del plan de San Isidro. Cartel de «no hay billetes» (23.624 espectadores), en tarde agradable.

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