El salmantino López Chaves, que saludó las dos únicas ovaciones, Colocó Debido a su oficio y buen hacer los únicos y pequeños rayos de luz a la tarde de este jueves en Las Ventas; un auténtico tostón «torista» en el que los astados de Cuadri, sin raza y muy aplomados, condicionaron tan pobre y decepcionante espectáculo.

No se merecía una tarde De esta manera Fernando Cuadri, un hombre bueno, honrado y generoso, que lidió en la capital española su última corrida como titular de esta legendaria y prestigiosa ganadería «torista» Después de 46 años al ante desde el instante en que la heredara de su padre, Celestino Cuadri Vides, allá por el año 1973.

la capital española, su tendido 7, le tributó su cariño justo al romperse el paseíllo con una pancarta en la que podía leerse «Fernando Cuadri, gracias por todo», y acto y seguido una enorme ovación le obligó a descubrirse desde la localidad del tendido que ocupaba.

Fue lo único realmente emotivo y mínimamente destacable de la tarde, puesto que la corrida, seria, con kilos No obstante vacía de raza, fue un verdadero tostón, imposible para una terna de veteranos paladines que, entre los tres, sumaban únicamente y nada menos que 59 años de alternativa. Ahí es nada.

Y de los tres, el que mejor estuvo fue López Chaves, que sorteó un 1er toro que, más que embestir en el capote, daba la sensación de que iba a rematar un córner. Hasta cuatro veces le Colocó los pitones en la sien al salmantino, que salvó la cabeza de milagro. El toro parecía un contenedor de barco. Largo como él solo, alto de cruz y, como toda la corrida, con kilos para dar y regalar.

Como era de aguardar se paró ya en el equino, llegando a la muleta muy aplomado. Chaves anduvo dispuesto para tratar de robárselos de uno en uno en una tarea de oficio y notable seguridad, cuando menos, para mostrarse por arriba de las circunstancias.

El quinto tuvo una chispa más de motor y, mejor aún, un potable pitón izquierdo. La pena fue que López Chaves demoró en verlo, empeñado de primeras en hacerlo todo a derechas, por donde el animal se medio movía No obstante sin descolgar.

A la sexta tanda fue en el instante el salmantino se echó la muleta a la zurda y, ¡oh milagro!, el toro por ahí debía mejor son, sin ser tampoco la maravilla que ciertos quisieron ver, lo que aprovechó el de Ledesma para pegarle un ramillete de naturales de muy buena firma por sentidos y despaciosos. Fueron los primeros y únicos olés de la tarde.

Rafaelillo tuvo que enfundarse el mono de trabajo para medio guerrear con su primero, toro de desordenados y cortísimos viajes, y con tendencia a protestar debido Asimismo a sus pocas fuerzas. El murciano anduvo por ahí, intentándolo, mas fue imposible sacar algo mínimamente lucido con tan desabrido (y avieso) animal.

El cuarto se agarró al piso enseguida. Solo se tragaba el primero, y muy a regañadientes, y ya no había forma de hacerle embestir, y si lo hacía, se volvía en un palmo. Rafaelillo hacía gesto desesperación Entre tanto la gente le invitaba a que apremiara.

Chacón no pasó de discreto con su insulso primero, que apenas se desplazó y en el instante lo hacía era con el freno echado y la cara natural, un toro con el que estuvo media hora para ponerlo en el equino, empeñado en lucirlo en el instante se veía que iba a ser imposible. ¿Generosidad? acá más bien fue un desacierto.

El sexto, de ¡642 kilos!, era como los que hay pintados en Altamira. El único cinqueño de la corrida No obstante afín de deslucido que sus hermanos. Chacón retornó a pasar de puntillas.

 

FICHA DEL FESTEJO.- Toros de Cuadri, serios y con kilos, sin raza y muy aplomados.

Rafael Rubio «Rafaelillo», de grana y oro: pinchazo, estocada y descabello (silencio); prácticamente entera atravesada que escupe y tres descabellos (silencio).

López Chaves, de carmesí y oro: estocada atravesada que escupe y dos descabellos (ovación Después de aviso); media muy baja, estocada desprendida y dos descabellos (ovación Después de aviso).

Octavio Chacón, de caña y oro: prácticamente entera desprendida (silencio); tres pinchazos, media caída y dos descabellos (silencio).

La plaza registró dos tercios de entrada (16.952 espectadores, Conforme la compañía) en tarde espléndida.

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